Website Monitoring

 

 
Rumba de Larvas

Marginal Baldorioty de Castro a la altura de la calle Elisa Colberg (antigua calle Cerra)

31 de julio y 1ro de agosto, 2008

 

Llegaron unas ocho personas a la charla. Hablamos de “la marginal”. Recuerdo de mazorca y tambor. Demasiada negrada para las altas castas residentes de los nuevos condominios en la Baldorioty de Castro. Nueva estructura a la orilla de la laguna, buen concepto para la expansión lúdica, PERO: ¿y la iluminación? El paseo oscuro, más de diez focos apagados. Gestión con AEE y Compañía de Parques Nacionales infructuosa. Nuestro trasfondo para la coreografía de la Rumba de Larvas; los árboles de mangle, hermosos al atardecer. La pieza es incompleta sin la indumentaria: la piel de larva. La guardamos para la noche de estreno. Esta noche, el reflejo de la iluminación en la Avenida Ashford rebotando en el agua quieta. Fresco color índigo. Las ratas trepando por las ramas de los árboles establecen que ellas son ley. Gritería entre danzantes. ¿Quién sabe algo de ratas? Hay que convivir con ellas. Ya nos darán el permiso. Llovió. Limpieza, higiene. La gente empezó a poblar el espacio media hora antes de comenzar la función. Pocos siguieron las instrucciones para llegar. Cruzaron peligrosamente la Baldorioty. Las larvas habitan el paseo lineal a unos cuarenta metros del punto convocado. Llegan bamboleándose. Movimiento de agua quieta, de microorganismos y babote, de pesadez invertebrada en el fondo de la laguna. El recuerdo de guaguancó canta un coro que dice así (sí, público cantó conmigo): “dame la mano que me vengo cayendo”. La gente no para de llegar. Hay cien. Ciento cincuenta mal contados. Larva de mosquito y bicho raro. Se tumban por el muro que da al mangle, y caen a la tierra. Las ratas dieron permiso. Al darse cuenta de la inmobilidad espasmódica de las larvas, la gente se apoderó del espacio. Sacan sus máquinas fotográficas digitales y se vuelven locas haciendo fotos. No paran. No se quieren ir. Se saludan (tanto tiempo) hablan (te acuerdas cuando venias a comer mazorcas) rien (que ocurrencia, una funcion de danza aqui) comentan (este espacio es acogedor y fresco). Las larvas quietas y la gente eufórica. Circo mediático. El videógrafo pasmado e incómodo. Pasa una hora. Pasan cincuenta minutos más. Por fin la gente despeja el área. Diseñador y director asistente levantan la mampara negra. Danzantes vuelven a sus cuerpos y las larvas al babote.

- EPÍLOGO -

Dos semanas antes de esta función, la Compañía de Parques Nacionales había aprobado y enviado la órden de trabajo a su departamento de mantenimiento para la reparación de los focos averiados. La iluminación fue restaurada ocho meses después de emitida esa órden. También en este espacio prendimos el dínamo. A veces la luz tarda en llegar.

 

 
Cantera

Danza de Fuego, escultura de Carmen Inés Blondet

Plaza Eclipse, Avenida Roberto H. Todd, Parada 18

7 y 8 de agosto, 2008

 

Llegaron unas doce personas a la charla.   Tres que continuaban la ruta, una pareja joven vecina de la parada 18 y otras gentes que seguirán apareciendo en mi relato.   Hablamos de nuestra gestión con l@s tecat@s y con la Oficina de Urbanismo del Municipio de San Juan.   De la presencia del restaurante Bodegas de Compostela y su historia controvertida con la escultura y el Proyecto de Arte Público.   Nuevamente problemas de iluminación.   En el 2005 casi todos las lámparas soterradas funcionaban.   Hoy día ninguna.   Se robaron las anillas de cobre.   Las lámparas quedaron sin cobertores.   Hay un criadero de hongo y pestilencia en cada foco.   Es un problema de salud pública.   Restaurar el sistema completo antes de reponer las lámparas: imposible.   El Museo de Arte de San Juan, custodio de la pieza, no tiene presupuesto.   Siete mil dólares asignados para restauraciones en el 2007.   "La pieza de Ocean Park se los tragó", cuenta la curadora.   L@s danzantes ensayaron mucho esa noche.   Cantera es una pieza de estructuras rítmicas.   Piedra ígnea contra el acero flamante de la escultura.   Tonos bajos y golpes altos.   Mucho detalle.   Formas y recontraformas.   Juegos y retos.   Danzantes parad@s a la orilla de la acera, desafiando tanta confusión con la mirada y quietud.   La calle es acción.   El tráfico vehicular y peatonal de la parada 18 los viernes en la noche es un espectáculo surrealista.   Infinitas aves raras.   Cantera suena a carrillón desafinado.   Hace juego con las bocinas ataponadas.   Con las sirenas de ambulancia y patrulla.   Con los altavoces de bajos rajados del reguetón.   Ciento veinticinco personas observando.   De frente y de lado a las nueve espigas de candela.   También desde el otro lado de la avenida.   En un abrir y cerrar de ojos llegaron los camarógrafos de Univisión.   No los pude abordar.   Yo, desplazada lejos, oyendo la calidad del sonido debajo del puente.   Hacia Condado, llegaba hasta el Hotel Portal.   Hacia la Avenida Ponce de León, llegaba hasta el estacionamiento de Burger King.   Naíma Rodríguez como hipnotizada.   Ricardo Torres en la gestión.   Se fueron las cámaras.   ¿Alguien nos vio en el noticiero esa noche?   Matthew la nota discordante.   Ñequi la precisión impecable.   Janyl la línea recta.   Pito la brisa fresca.   Yllén la línea curva.   María la nota arriesgada.   Miguel la entrega.   Danzantes picapedrer@s de Santurce.   De tanto ensayar y rozar, marcamos las piezas.   Nueve espigas de candela raspadas.   Reposeídas.   Cirugía.   Reparación del abandono.

 

 
Luciérnagas del Ocio

Escalinatas de la Escuela Superior Central (Escuela de Artes Visuales)

Avenida Ponce de León, parada 21

14 y 15 de Agosto, 2008

 

Llegaron unas diez personas a la charla.   Centralin@s de otros tiempos.   Artistas de estos tiempos.   La Central problemática.   Hace más de veinte años que los estudiantes no entran por la boca del edificio.   Hace no se cuantos años que la iluminación de las escalinatas, áreas verdes, esplanada y columnata está desconectada o descompuesta.   Hace más de diez de años que el elevador para sillas de ruedas está inoperante.   Directora dejada.   Padres, maestros y estudiantes irresponsables.   Al Departamento de Educación no le interesa cumplir con los estatutos de la ley ADA.   Práctica ilegal.   Estudiantes con necesidades especiales no estudian artes plásticas.   Estancamiento intelectual.   No hay acomodo razonable.   No hay entendimiento del valor histórico, arquitectónico, artístico, cívico, urbano y social de esta Señora estructura.   Espacio enfermo.   Esa noche ensayamos mucho.   Es un entorno monumental y laborioso.   La escala un reto.   La limpieza y preparación de los suelos un enigma.

Luz viva.   Dos líneas paralelas de antorchas.   Aparecen siete cuerpos de la nada desde lo alto.   Desde el cenit.   Nuestra óptica ascendente.   Descienden escudriñando.   Se cargan en los hombros.   Rastrean.   Olfatean el silencio.   Observan el horizonte.   Se afirman en la oscuridad.   Tientan los escalones.   Bailan a dos, a tres, a cuatro, a uno.   Cortan el espacio.   Son verticalidades quietas.   Columna. ¡Arbol!   Tiran, jalan.   Funden.   Corren hacia lo alto.   Entran en el bosque centralino.   Se encienden.   Son cucubanos.   Bailan la luz pequeña.   Potente.   Orgullosa.   Estrella.   Constelación.   Noche nueva.   Repiten.   Crece el bullicio de los que aguardan en fila la entrada a la disco.   Aumenta el tráfico vehicular camino a la plaza de mercado.   Pasan las guaguas, tapando y develando.   Noche cerrada.   Repiten.   Las patrullas de la policía.   Viernes social en la Ponce de León.   Oferta y demanda.   Estallido chilla gomas del carro de policía; cincuenta metros en reversa aceleradísima.   Ni mandado a pedir, este acento estrepitoso.   Buen show.   Y la señora que dice: "el sonido de los insectos, ¿también sale de l@s bailarines?"

Invitamos a las ciento cuarenta personas a subir las escalinatas de la Central.   Habitaron el espacio a su aire.   La esplanada los acogió con gratitud.   Tiempo de ritual.   Evocado.   Vivido en el ahora.   Danzantes en pleno respiro y descanso.   Sorpresa.

- EPÍLOGO -

Este recuerdo coreográfico fue escrito en diciembre del 2008. Paralelamente, la iluminacion de las escalinatas fue restaurada, y al dia de hoy continúa funcionando.   Cuestión de 7 prendió el dínamo. Agradecemos a l@s Centralinos y a la administración su acto de amor y respeto.

 

 
 
Retreta Silenciosa

Las Musas, escultura de Annex Burgos

Plazoleta del Centro de Bellas Artes, Avenida Ponce de León, Parada 22

21 y 22 de agosto, 2008

 

Llegaron unas veinte personas a la charla. Hablamos. Curiosa relación entre lo público y lo privado. Plazoleta adscrita al Departamento de Transportación y Obras Públicas. Corporación del Centro de Bellas Artes dicta su uso. Funge primordialmente como recibidor a las salas. No como plaza pública. Tú sabes: sitio para ejercitar a human@s y mascotas. Crear y exponer arte. Tomar el fresco. Tertuliar. Merendar y almorzar. Actividades tales. Necesarias para la expansión espiritual. Para la buen salud social y citadina. A la corporación no le agrada tanto movimiento. Muchas trabas para negociar su uso. Annex nos habló de su concepto. Colocar a las musas en las escaleras. Entrando al recinto. Inspirando. La corporación reprobó esa idea. Las sitiaron en la plazoleta, con cierto forcejeo. Las querian exilar a la grama. Para que no se vieran. Graciosa relación entre lo público y lo privado. La desnudez de los torsos les causaba agrura y espanto. Para más, prietos, brillosos y suaves. Nueve pares de tetas al aire. Libres. Annex recontó el proceso. Hacer molde y fundir. Bronce. De la dignidad artesanal del trabajo mexicano. De las mujeres escogidas como modelos. Lección de escultura. Tocamos, sobamos, preguntamos. Mi pieza de teatro conceptual. No ensayada. Estudiados todos los detalles. Material para discursar con el público. Un@ a un@ del brazo de siete danzantes. También del brazo de Dolores Pedro, nuestra musa invitada en vivo y de Ricardo Torres, nuestro director asistente performero. Cruzando la plazoleta en diagonal toda. Yendo y viniendo. La cuenta se perdía. Había quien paseaba (9). Quien llegaba (25). Quien estaba (25). Quien regresaba (¿?). Quien esperaba por su danzante y su musa (40). Quien no queria pasear (20). Quien se entretenía mirando la acción (30). Algun@s quedándose con las musas (9 x y + z). Deseando no regresar (9 x y + z x ¿). Promenade. Tour. Balade. Hacer público el espacio. Discursar sobre las musas-mujeres. La vida. El arte. Las preferencias. Los placeres. Acercándose a la preferida. Secreteando con la pareja. Permitirse el lujo de admirarlas. Escoger. Tocar. Mimar. Dar cariño. Pieza de teatro personal. En español e inglés. Migración. En diagonal. Surcando la plazoleta. Desde el extremo que marcó su comienzo por la entrada de los vehiculos al estacionamiento, hasta el extremo que habitan las musas a la vera de la grama. Agradecí. Despedí. Sobremesa de performer@s con videógrafo risueño. Y llovió.

 

 
sin título

Escalinatas de la Iglesia San Mateo

Cruce de la Avenida Fidalgo Díaz con la Avenida Eduardo Conde, Parada 25

28 y 29 de agosto, 2008.

 

Llegaron unas diez personas a la charla. Nicasio Mojica, residente y lider de la comunidad de parada 27, contribuyó con las notas históricas. Ricardo Torres, director asistente, recontó la labor de la Gestión Corporal Cangrejera. La loma. La visibilidad. Los españoles. Los ingleses. La geografía antigua. La batalla. La negrada. La casa del obispo. La ermita. Los jueyes. La capilla. El claustro. San Mateo de Cangrejos patrimonio cultural. Contexto histórico. Social. El párroco desinteresado en el proyecto artístico. Huraño. Optó por no involucrarse. No tuve contacto directo con l@s feligreses. Este site es peligroso. Confluencia de tráfico. No hay distancia prudente entre las escalinatas y el paso de los carros. La gestion con l@s vecinos fue positiva. Invitamos. Dialogamos. Ensayamos mientras Nicasio y Ricardo exponían. Otra pieza conceptual de corte teatral con bastante improvisación.
Mi premisa sencilla. Estar en la piel de las personas que piden limosna en los atrios de las iglesias. Loc@s, mendig@s, enferm@s terminales, drogadict@s, desamparad@s, prostitutas, marginad@s, ex combatientes. El público entrará en ese enjambre. En las escalinatas. Junto con l@s actores-danzantes. Espacio liminal. Observarán la pieza desde la lente de las cámaras desechables. A la vez. Cerca. Muy cerca. Encima. Metid@s en los espacios negativos que componen las formas humanas. Buscarán el momento único. Cual turista recogiendo impresiones de su viaje.
Entrar en tiempo real. Actores-danzantes comenzar recorrido en la esquina de la calle Pesante con avenida Eduardo Conde. Avanzar. Cruzar. Público esperando en las escalinatas. Armad@s en paparazzi. Bajaron trago amargo. No llegaron estrellas de cine. Ni modelos. Ni tan siquiera danzantes experimentales en su onda excéntrica. Atacaron con vehemencia. Se disputaban los puestos. Los momentos. Veintisiete exposiciones por cámara. Noventa cámaras usadas. Otras treinta personas fuera del ruedo. En la acera de San Mateo. En la valla de la curva hacia Eduardo Conde. En el triángulo de tierra con los rótulos del gobierno municipal. (Comunidad San Mateo...your 1¢ tax in action). Miguel poeta mudo entregando versos instantáneos en papelitos blancos escritos con BIC. Yllén la puta tímida. Janyl la puta alegre. María la puta desubicada. Ñequi la deambulante filósofa con su casa y pertenencias a cuestas. Pito el tarado descalzo de la banqueta arrastrada, cargada y animada. De Matthew, ensimismado en su estupor, nadie tomó cuenta.

 

 
¡A Jugar!

Parque infantil en la esquina de las calles San Jorge y Carolina

4 y 5 de septiembre, 2008

 

Llegó Victoria Bonnin a la charla. A raíz de la sesión en San Mateo de Cangrejos. Trajo una serie de fotos antiguas. Santurce a principio de siglo XX. Estímulo intelectual. Esa tarde estuve desde temprano en el parque. Haciendo gestión social con el vecindario. Conocí a mucha gente. Joven y adulta. Vecinas curiosas al verme limpiando el suelo. Vecinos interesados en mi propuesta. Contrario a lo que creíamos, el parque es bien usado. Como acordado, le entregué el espacio a l@s danzantes.
Improvisación total. Sin estructuras preconcebidas. Regresión. La consigna: recordar la pasión del juego. La entrega y vitalidad. No cansarse. Rescatar patrones de socialización infantil. Riesgo de incomodar al público. Experimentar con la memoria muscular recóndita. Despachar al ego. No es un performance del juego. Es un no performance de expectativas no coreográficas. ¿Eso puede ser arte? No importa si es. No olvidar que el espacio protagoniza. En esta gira de artevivo. Siempre. Este espacio curioso. Con verja y portón. Con vecinos pudientes. Guardarraya invisible. A los vecinos obreros. El parque uniendo y separando. Cerré el portón. No acceso. Público y vecinos en las dos aceras. Una masa compacta de ciento veinte personas. En ángulo recto. Yo no presencié la función. Casi. Me dediqué a no mirar. A no involucrarme. A no pasar juicio. Cada ocho minutos me acercaba a la acción. Sorpresas gratas. Me alejaba. Cruzaba la calle. Miraba a la gente mirando. Sensores apagando y prendiendo la iluminación cada diez minutos. Por minuto y medio veíamos a l@s danzantes en la oscuridad crepuscular. Ya en septiembre el atardecer es corto. Llegó la patrulla estatal. Les expliqué. Los invité. Estacionaron el carro en el carril derecho. Ataponaron la calle. Se bajaron. Se asomaron por la verja. No entendieron. Se quedaron para entender. Y la vecina que creía que íbamos a bailar danza puertorriqueña. Y Miguel Bunker tirando de la hoja de palma con toda su fuerza. Los cocos pendurando. Y María De Azúa rebotando encima de los palos ornamentales. Genuinas travesuras. Las doñas de la vecindad molestas. Ricardo Torres diciéndoles:”pero regáñelos para que se enteren”. A los treinta minutos soné el pito. Abrí el portón. Entró el público. L@s niñ@s que pacientemente esperaron acceso, entraron a galope. Demostrando sotto voce el uso apropiado de los aparatos de juego.

 

 
Devuelve el Verde al Caño

Comunidad Parada 27, Puente Martín Peña

11 y 12 de septiembre, 2008

 

Proyecto ENLACE al día: clic

 

La vanguardia. Taller comunal. Residentes de las ocho comunidades aledañas al caño. Ceremonia de lanzar verde virtual. Toque de clave. Mobilizar. Entrelazado de brazos. Unir. Pasar por los portones. Rescatar. Subir al puente. No olvidar. La hazaña de Pepe Díaz. Sentir. Esta pieza abarcó mucho terreno. Trescientos metros cuadrados mal calculados. El puente sin iluminación. Inventamos un puesto de centinelas. Tres postes con guirnalda de linternas maniobrados por Ricardo, Nicasio y Wilfredo. Movimiento lateral de centinelas en acorde a la progresión espacial de danzantes. Martha Montañez trepada en un farol del puente usando una lámpara de buzo como perseguidor. Tsepo Solís y Naíma Rodríguez tirando iluminación desde la acera contraria. En cada mano un farol. De cuclillas. Movimiento lateral, también en acorde a la progresión espacial de danzantes. No sé cuantas personas llegaron a la charla ni a quien se las encomendé. Prioridad: ensayar. Si llegabas, se te asignaba una tarea. Llevar un mensaje. Cambiar baterías. Barrer la calle. Limpiar la baranda del puente. Llevar agua a l@s danzantes. Llenar los tanques de las antorchas. Cortar las mechas. Verónica Rodríguez dirigiendo y manteniendo ocupada a la vanguardia. Yo iba del terreno de la ceremonia al puente y vice versa. La coreografía del puente altamente estructurada. Hacía cuatro semanas que no la ensayábamos. Memoria muscular a fogonazos. Cambios coreográficos para integrar a centinelas. Esta pieza me robó el corazón. Noche de función. La gente no paraba de llegar. En carros llenos. En tren urbano. En guagua. A pie. El terreno de la ceremonia iluminado con antorchas. La vanguardia nerviosa y emocionada en primera fila. Danzantes de blanco en segunda fila. Recibimos a la gente en el puente y de treinta en treinta fueron escoltadas hasta el terreno de la ceremonia. El aire temblaba. Luna menguando. Empaquetamos a casi trescientas personas en el bailiaje. Hombro a hombro. Instantes de hermandad. Creamos con las manos la esfera de intención verde. Lanzamos. La vanguardia dirigiendo a la masa. Público toma lado este del puente. Danzantes cruzan la avenida. Toman lado oeste. Se apoyan para saltar, girar, garabatear. Patas arriba vuelan por el barandal. Emergen. Húmedos del recuerdo de la batalla. Abarcan terreno. Y el público acumulándose hasta llenarlo todo. La noche ardiendo. A ambos lados del Puente Martín Peña.

- EPíLOGO -

La lucha de las ocho comunidades aledañas al Caño Martín Peña por mantener sus tierras fue decimada por el Proyecto de Cámara Número 1403 en abril de 2009. El Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña ya había sido aprobado por la administración previa. El artículo 16 de la Ley 489 de 24 de septiembre de 2004, transfirió a ENLACE todas las tierras de tenencia pública en el Distrito de Planificación Especial del Caño Martín Peña, para ser transferidas a su vez al Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña, integrado por residentes de las ocho comunidades. El gobierno de turno crea disensión en la gestión comunitaria, ofreciendo títulos de propiedad a éstos residentes. Seguiremos informando.